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Por Darrick Young

¿Alguna vez ha tenido una navidad menos que ideal? Yo sí. Sucedió durante mi trecero año de Universidad cuando estaba trabajando como guardia de seguridad mientras estudiaba. Solo quedó una semana para tomar los exámenes finales y tener un mes de vacaciones para navidad, y estaba intentando resolver cómo iba a poder perder esas cuatro semanas de trabajo y todavía tener dinero suficiente para pagar mi segundo semestre de la Universidad, cuando mi jefe se me acercó. Me preguntó si tenía algún interés en quedarme por las vacaciones de navidad para trabajar. Me pagarían el doble de tiempo, y el trabajo sería bastante fácil. Yo quería ir a casa y ver a mi familia para la navidad y pasar un rato con mis amigos, pero realmente necesitaba el dinero, así que decidí quedarme. Realmente no fue tan malo la mayoría del tiempo que estuve allí. La mayoría de los estudiantes y profesores se habían ido y las cosas eran bastante tranquilas. Solo era un poco solitario y desolado.

Recuerdo haber terminado mi turno el día de navidad. Debido a que la cafetería estaba cerrada, regresé a mi dormitorio, puse un paquete de fideos ramen en el microondas, y veía viejas películas navideñas en la televisión. Tomé unos minutos para ir y llamar a mis padres por el teléfono público al final de nuestro pasillo y desearles una feliz navidad, y luego regresé y simplemente me quedé allí sentado. Fue raro. Yo estaba acostumbrado a estar con familia y amigos, intercambiando regalos, compartiendo la historia de navidad, y todas las otras cosas que típicamente se piensa cuando uno piensa en las vacaciones de navidad.

Tal vez usted ha tenido una experiencia similar, un momento en que pasó su navidad lejos de su familia y amigos. Tal vez pasó la navidad en una sala de hospital o en el extranjero en un puesto militar. Tal vez usted tuvo una navidad cuando no había ningún regalo para dar ni recibir porque las finanzas eran un gran obstáculo. Tal vez hubo un tiempo en que se sintió alejado de su familia y amigos, y en vez de experimentar una navidad en familia estilo Norman Rockwell, se sentía más como si estuviera de pie junto a primo Eddie en la película National Lampoon’s Christmas Vacation – una navidad menos que ideal.

Nuestra cultura hace un trabajo increíble de retratar a la navidad ideal. Todas las tarjetas, las películas, las canciones, las exhibiciones en el centro comercial, y los anuncios retratan una navidad que es mágica. Es como la canción navideña que Andy Williams cantó hace décadas; es la época más maravillosa del año. Pero nuestras vidas a menudo se ven más reales que ideales. De la misma manera, la historia del nacimiento de Jesús, la historia de la navidad, es real – no es ideal. Y eso es lo que lo hace tan esperanzador.

Tomemos como ejemplo a María, la madre de Jesús. Tuvo que convencer a su prometido, José, el carpintero del pueblo, de que no le había sido infiel, pero que lo que le pasó era sobrenatural, que Dios mismo era el padre del bebé que ella tenía en su vientre. Ella tuvo que convencer a su familia que cuando ella fue a quedarse con su prima Elizabeth y luego llegó a casa visiblemente embarazada, que ella no había hecho nada malo. Ella tuvo que convencer a los líderes religiosos judíos en su aldea que ella no había quedado embarazada fuera del matrimonio (y por lo tanto no era candidata a ser apedreada a la muerte según su ley).

La situación también tenía que parecer menos que ideal para José. Aquí había un tipo haciendo lo correcto, casándose con una joven de su pueblo, y ahora estaba embarazada. Y todos hablaban de ello. Y estaban diciendo lo tonto que era para creer su historia y quedarse con ella cuando al menos podía deshacerse de ella y como mucho podía tenerla ejecutada. Él no la tenía apedreada porque Dios había hablado a su corazón. Sin embargo, aunque sabía la verdad, no podría haber sido fácil.

Luego estaba el censo. Por alguna razón, cuando María estaba a punto de dar a luz, los líderes romanos decidieron que sería un gran momento para reunir a todo el mundo y contarlos para que pudieran imponer impuestos. María y José tuvieron que hacer un viaje de 90 millas caminando o, en el mejor de los casos, en la parte trasera de un burro.

No soy buen jinete; he montado a caballo sólo una vez en mi vida. Pero mientras yo estaba sentado en su espalda el pensamiento nunca cruzó por mi mente, “Oye, ¿sabes a quién realmente le encantaría esto? Mi esposa. ¿Y sabes cuándo ella probablemente pensaría que sería la más guay? ¡Cuando ella estaba embarazada de nueve meses!” Pero eso es exactamente lo que María experimentó a menos que ella caminara todo el camino. En cualquier caso, no podría haber sido un gran viaje para ella y José. Todo el evento fue menos que ideal.

El lugar ideal para el nacimiento de Jesús hubiera sido en una cama en un ambiente agradable y limpio con una comadrona disponible y el apoyo de otros familiares y amigos justo fuera de la habitación. Pero esa no es la manera en que Jesús vino a este mundo. La Biblia nos dice que nació en un establo, en un lugar donde los animales estaban protegidos. Un establo se convirtió en el lugar de nacimiento del Salvador del mundo. Definitivamente no es ideal.

El nacimiento de Jesús no suena tanto como el escenario de Noche de Paz si no era más como el nacimiento de Samuel Katz, Lillian Braverman, y Dorothy Melnick. Son tres de más de 350 niños que nacieron en la isla Ellis, ya que sus padres emigraron de países del “viejo mundo” para formar parte del nuevo mundo en América. En medio del caos, mientras miles de personas hablando cientos de idiomas y dialectos permanecían allí durante horas y días esperando la oportunidad de entrar en el país, los niños nacieron. Esos niños se convirtieron en un puente para sus padres entre lo viejo y lo nuevo. En la miseria de las salas de parto improvisadas a sólo unos metros de las personas que morían de varias dolencias y encima de las dificultades de las semanas pasadas en el mar cuando venían a América, estos bebés fueron la promesa de un nuevo comienzo para sus familias.

Jesús también comenzó la vida como refugiado. No demasiado tiempo después de su nacimiento, debido a las amenazas a su vida, Jesús y sus padres abandonaron Israel y huyeron a Egipto como refugiados. Se quedaron allí porque un infanticidio se estaba llevando a cabo en Belén mientras Herodes trataba de eliminar a cualquier competencia a su trono. Mientras nos encontramos con la crisis de los refugiados en nuestro mundo de hoy, nos debe dar pausa para pensar en el hecho de que Jesús comenzó su vida de esa manera también.

Soy un idealista. No es así como hubiera escrito la historia de la navidad. Si quisiera que todos supiesen quién era Jesús y pusieran su fe en él, yo le habría dado un nacimiento real a padres élites en un período significativo de la historia. Mi historia sería ideal; el nacimiento de Jesús era real.

Todas estas cosas me recuerdan a algo que es sumamente importante: Jesús no llegó aquí a la tierra en un entorno ideal. Vino a nuestro mundo real. Él entiende la realidad de mi mundo. La Biblia dice que Jesús “fue despreciado y rechazado por la humanidad, un hombre de sufrimiento, y familiarizado con el dolor” (Isaías 53:3). Las escrituras también nos dicen que Jesús “ha sido tentado en todos los sentidos, tal como somos – pero él no pecó” (Hebreos 4:15). Jesús entiende mi dolor, porque él ha conocido el sufrimiento real. El comprende mis luchas porque ha experimentado verdaderas tentaciones. Cristo no vino a vivir en un entorno ideal; llegó a vivir en la realidad del mundo del cual actualmente formo parte.

Además, la navidad me recuerda que seguir a Dios y confiar en él puede causar que me malinterpreten tal como María y José deberían haber sentido malentendidos cuando hicieron lo que Dios les había pedido. Nunca he tenido un sueño con un ángel que me dijera que debería hacer algo, pero definitivamente he tenido momentos en mi vida cuando sentí que Dios me pedía que tomara un paso de fe. Y ha habido momentos en que tomé un paso de fe y la gente a mi alrededor no lo entendía. No tenía sentido. Fue contra el grano de la cultura o la expectativa. Pero si no fuera por la voluntad de María y José de ser obedientes en esa situación real, nunca hubiéramos podido experimentar la vida que Cristo nos ofrece a todos.

La historia de navidad también me recuerda que la vida no siempre se ve como yo la espero. Estoy seguro de que cuando María era una chica joven y soñaba con estar casada algún día, no se imaginó a sí misma de pie ante el altar embarazada, bajo sospecha. Estoy seguro de que José no anticipó ese escenario para su futura novia. Estoy seguro de que nunca se le ocurrió a María que el mejor lugar para dar a luz a su primer hijo fue en un establo de animales y a millas de su casa, familia y amigos.

La historia de la navidad, la historia del nacimiento de Jesús, nos da esperanza. Nos recuerda que en situaciones menos que ideales, cuando las cosas no salen como creíamos, Dios está todavía con nosotros. En esta situación menos que ideal, Jesús nació como Emanuel, “Dios con nosotros”, un recordatorio visible y tangible de la fidelidad de Dios para estar con nosotros en todas las circunstancias. Es una historia más desordenada de lo que a menudo retratamos. Hay mucha más incertidumbre y riesgo de lo que cantamos. Pero es una historia real. Y es una historia que no sólo ofrece alegría y esperanza durante la temporada navideña. Es una historia a la cual podemos aferrarnos cuando la vida se vuelve real, todo el año.

Darrick Young sirve como el pastor principal de Journey Church en Johnston, Iowa, y el director de plantación de iglesias para la región central de la Biblia Abierta. Él y su esposa, Ranada, tienen dos hijos y residen en Grimes, Iowa.

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Darrick Young

Darrick Young serves as the lead pastor for Journey Church in Johnston, Iowa, and the church planting director for Open Bible’s Central Region. He and his wife, Ranada, have two children and reside in Grimes, Iowa.