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Por Linda Wilson

Nuestros doce días en India este enero pasado fueron, sin duda, los peores, y últimamente era el mejor viaje que jamás habíamos experimentado.
El día que llegamos, Ron se tropezó en una escalera y cayó sobre una silla en su lado izquierda, hiriendo otra vez el lugar donde algunos meses antes había roto cuatro costillas. Su dolor se volvió insoportable y le causó delirio. Todos sus signos vitales fueron de picada.

Mientas los días se mezclaron el uno con el otro, la condición de Ron empeoraba. Finalmente tuvimos que admitirlo al hospital donde un neurólogo, cardiólogo y neumólogo lo examinaron. Todas las funciones del cuerpo estaban fallando rápidamente. Nos recomendaron a “¡Llevarlo a casa (a los Estados Unidos) ahora!”

Siempre viajamos con seguro de evacuación de emergencia. Pensaba que “emergencia” significaba “¡Ahora!” A la compañía de seguro significaba una burocracia sin fin. Llené formularios y los envié por fax, así como lo hicieron los doctores. La compañía de seguro quería traer a una enfermera a India de otro país, que resultaría en una demora de tres a cinco días, con dos días más para las cartas de las aerolíneas sobre el concentrador de oxígeno del Ron.

Parecía como si Dios hubiera preparado a nuestro equipo para enfrentar este evento. Dos días antes de salir a la India sentí obligada a comprar un oxigeno portátil, “por si acaso.” Dra. D’Jonna Sewell-Muehlbauer, una dentista de Dakota del sur, fue parte de nuestro equipo como siempre, y este vez ella llevó a Jessica Tomac Hart, una enfermera, por eso tuvimos apoyo maravilloso. ¡Pero parecía como si la burocracia sin fin iba a hacer que mi esposo muriera!

Hice preparaciones con mi familia y la compañía de seguro por la posibilidad de que Ron no recuperara.

Girls from the orphanage came to pray for “Ron Uncle.”

Girls from the orphanage came to pray for “Ron Uncle.”

Ron se despertó brevemente y habló con nuestras hijos y nietos, los dijo que estaba listo para ir a la casa del Señor si ya era hora. Se convirtió en delusivo y luego entró en coma. La doctora D’Jonna y Jessica me preparaban por el hecho de que él no viviría mucho más tiempo. (Yo no dormí por tres días.)

Habiendo dicho esto, el Pastor John Paul y los miembros de la iglesia en India NO dejaban que Ron se muriera. Fue anunciado en la iglesia el domingo que Ron no se sentía bien. La iglesia y la residencia de Paul son parte de un gran complejo. Por los cientos, la gente comenzó a pasar por nuestra habitación y orar por Ron, aunque no era consciente de nada. Llegaron en oleadas. Los niños del orfanato vinieron. Ellos no hablaban inglés, por eso les dije que cantaran y que Ron les oiría. Cantaron y él sonrió, casi se echó a reír. Grupo por grupo pasó y cantó y oró. Pastores manejaron horas para venir y orar por él.

Smith Wigglesworth recited Psalm 91 fifteen times so God would not “let Pastor Ron die.”

Smith Wigglesworth recited Psalm 91 fifteen times so God would not “let Pastor Ron die.”

Cientos se reunieron en la casa de las Chicas Elida y en el campus y oraron y cantaron hasta bien tarde en el noche. En una palabra dijeron, “¡No morirá!” Un precioso niño pequeño precioso que tenía alrededor de cinco años se llamaba Smith Wiggelsworth había memorizado el Salmo 91. Le dijo a su madre que iba a orarlo cincuenta veces para que Dios no permitiera que Ron muriera. Le puse en la cama mientras recitaba el capítulo.

¡DIOS ESCUCHA LAS ORACIONES!

Ron siempre toma coca cola dieta cuando estamos en India ya que nada que no sea embotellado es seguro para tomar. Pero en este viaje no podíamos encontrar coca cola dieta en ningún lugar. Todos los días Ron preguntaba si se había encontrado alguno.

Jessica continúo a monitorear a Ron y notó que su pulso era muy débil y desigual. En el noche del domingo me acosté con él esperando que su respiración cesara. Mis hijos se acostaron con sus teléfonos esperando la llamada. No llamé.

Por el contrario, su respiración se fortaleció. Llamé a Jessica y a D’Jonna y les dije que íbamos a pelear. Ron no había tenido comida, ni agua, ni medicación por varios días y sus funciones del cuerpo habían parado (él es diabético y toma medicamentos para la presión arterial alta). Les pedí que me ayudaran meter líquidos y medicamentos en él para sostener la vida. Si mis hermanos y hermanas no iban a rendirse, yo tampoco lo haría.

Por la mañana temprano, Ron empezó a recuperar. Sus primeras palabras fueron, “¿Encontraron una coca dieta?” No sabía si debía reír o llorar. En algunas horas se levantó con mucha ayuda. Estaba apoyado en una silla y caminó a la mesa donde nuestro equipo estaba comiendo. ¡Le saludaron con mucha alegría y regocijo!

El resto fue muy rápido mientras todas de las piezas cayeron en su lugar. Mientras Ron y Jesica y yo abordamos un aeroplano para los EEUU, pensamos que estábamos en nuestro camino a un final feliz. En vez de eso, nos enfrentamos con otro reto. Empezamos a quedar sin oxígeno sobre el océano. La potencia disponible en el avión no hizo que el concentrador funcionara. Las regulaciones de la aerolínea dijeron que no podían darnos oxígeno hasta que estuviéramos sobre Groenlandia, entonces tuvimos que hacer que ocho horas de oxigeno se extendieran a doce. Empecé a orar sobre concentrador de oxígeno, y recordar a Dios de su milagro con los panes y peces.

Salí para tomar un descanso mientras Jessica se sentó con Ron. Cuando regresé le dije como había orado. Ella se rio, diciendo, “Acabo de decir la misma oración mientras usted no estaba.” El oxígeno aguantó hasta Groenlandia. Después, las azafatas nos trajeron una nueva bombona de oxígeno cada media hora hasta que nos aterrizamos en Newark. Seguimos a Chicago y luego a Des Moines, donde fuimos recibidos con una ambulancia, y eventualmente nos dieron la vista buena para volver a casa. La recuperación completa tomará algún tiempo, pero Dios ha guardado la vida de Ron por el momento y por eso estamos agradecidos.

Quiero dar las gracias a nuestro equipo, a la familia de Pablo, a la familia de la Biblia Abierta en la India, a mis hijos y nietos por nunca rendirse y a D’Jonna y Jessica por estar a mi lado día y noche a través de la prueba entera. Jessica incluso voló a Iowa con nosotros antes de regresar a su hogar en Dakota del sur. Llevó un total de seis vuelos para que Ron consiguiera llegar sano y salvo a nuestro hogar.

Para quien no cree en los milagros, vimos uno. Cuando levantamos la voz, suplicamos a nuestro Dios por su misericordia, invocamos el nombre de Jesús como fuimos instruidos, Dios escucha y honra a su promesa. Ron estaba dispuesto ir al cielo, pero él está en paz y dice: “¡Dios me soltará en su tiempo.”

Gracias a todos nuestros amigos en los EEUU y alrededor del mundo. Sabíamos estaban en oración con nosotros y las palabras no pueden expresar cómo nos sentimos.

¿Está enfermo alguno de ustedes? Haga llamar a los ancianos de la iglesia para que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor.  La oración de fe sanará al enfermo y el Señor lo levantará. Y, si ha pecado, su pecado se le perdonará (Santiago 5:14-15).

Linda-Wilson-authorboxLinda Wilson y su esposo, Ron, son misioneros de la Biblia Abierta y sirven en la India, Uganda y Cuba.

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