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Por Kris Kauffman, como se le comunicó a Andrea

“Ay no, Señor, no nos estás llamando a adoptar ¿verdad?” Esto no podría ser el Espíritu Santo hablándome, ¿cierto?

Esta fue mi primera reacción en el otoño de 2014 cuando sentí que el Señor nos pedía que adoptáramos otro niño. Yo amaba a mis cuatro hijos, pero cuatro niños es un número agradable, equilibrado. Tener dos niñas y dos niños lo hizo aún más dulce. Mi esposo, Lee y yo nunca hablábamos de tener más de cuatro niños. Tener cinco niños cruzó la línea a ser una familia grande.

Había recibido un correo electrónico de la Agencia de adopción que habíamos utilizado para adoptar a Kate, nuestra hija de China. Siempre disfrutaba estos correos electrónicos para ver las actualizaciones sobre los eventos y los niños unirse a sus familias para siempre, y entonces simplemente borrarlos. Pero por alguna razón ese correo electrónico seguía viniendo a mi mente. Guardé mis pensamientos para mí por un día o dos, pensando que estaba haciendo demasiado de esto. Lee y yo no nos estábamos volviendo más jóvenes. Ya me sentía vieja cuando asistía a eventos de la escuela primaria con Kate.

Ese fin de semana Lee y yo estábamos de viaje en bicicleta para parejas. Como teníamos tiempo a solas en nuestras bicis, me pregunté si debería decirle algo. Me sentí más cómoda preguntándole mientras estábamos en la bicicleta y no me podía mirar a los ojos y decir, “Wow, ¿estás loca?”

Ni siquiera estaba segura de cómo quería que él respondiera, pero finalmente me puse valiente y le dije, “Lee, vas a pensar que estoy loca, pero creo que Dios podría estar llamándonos a adoptar de nuevo.”

Me ponía a llorar con la respuesta de Lee. Él dijo, “He estado sintiendo la llamada otra vez también.”

Pronto nos sumergimos en el proceso. Queríamos conseguir un hijo de China para que Kate tuviera un miembro de la familia que se parecía a ella. Finalmente, en junio de 2015, recibimos el archivo de una niña de cinco años. ¡Me enamoré de ella al instante! Tenía una sonrisa infecciosa. De hecho, cuando pregunté por qué había tantas fotos y videos de esta niña, los trabajadores del caso dijeron, “Es por la sonrisa.”

Revisando su archivo, nos enteramos que Kylie había tenido cirugía para corregir un paladar hendido. Ella también había sido sometida a una cirugía a corazón abierto y el lado derecho de su cuerpo era débil. Con la atención médica en los Estados Unidos, ¿recuperaría el movimiento en su pierna y brazo derecho? ¿Cómo le tratarían sus compañeros cuando vieran que era diferente?

Leaving the government building in China with our new little girl: (left to right) Kris, Kylie, Lee, Kate, and Grandma Katie.

Dejando el edificio del gobierno en China con nuestra nueva niña: (de izquierda a derecha) Kris, Kylie, Lee, Kate y la abuela Katie.

A pesar de nuestras muchas preguntas, Dios reveló a Lee y a mí de muchas maneras que Kylie iba a ser nuestra niñita. Sabíamos 100 por ciento que ella era una Kauffman.

Grandma Katie and Kylie on her seventh birthday

La abuela Katie y Kylie en su séptimo cumpleaños

Con la bendición de nuestros otros niños, el 8 de octubre de 2015, Lee, Kate, la abuela Katie (mamá Kauffman), y yo fuimos a China. El 11 de octubre, conocimos a nuestra hijita por primera vez, y nuestras vidas se pusieron patas para arriba. A pesar de que acababa de cumplir seis años, Kylie garabateaba en las paredes, arañaba, arrancaba los lentes. Y de su capacidad de atención… bueno, ella no tenía nada. Nos dimos cuenta que había una buena posibilidad de que nuestra quinta hija no fuera capaz de salir de la casa (independizarse). Sabíamos que Dios nos había llamado a esto, pero eso no lo hizo más fácil.

Afortunadamente, la abuela Katie había viajado con nosotros. Ella era justo lo que necesitábamos. En su forma buena, estable, y tranquila nos seguía animando y ayudando. No sé cómo lo hubiéramos hecho sin ella.

Volvimos a casa con nuestro pequeño y sonriente tornado y su comportamiento mejoró radicalmente. Sin embargo, una semana más tarde cuando la llevamos a nuestro cardiólogo aquí en Lancaster, otra bomba cayó. A pesar de que nos habían dicho que la cirugía del corazón de Kylie había corregido su “defecto” cardíaco, nos enteramos que ella estaba en necesidad de una cirugía importante del corazón y que ella era un bebé heterotaxy. (El síndrome de heterotaxy es un defecto genéde nacimiento genético raro en el cual el corazón y otros órganos faltan o están arreglados de forma anormal.)

Lee, Kate, and Kris bonding with their newest family member.

Lee, Kate y Kris se unen con su nuevo miembro de la familia.

Nuestro cardiólogo nos dirigió al hospital infantil de Boston y al Dr. del Nido, un especialista en cirugía cardiaca bien conocido por su reparación doble del ventrículo. Él es uno de los pocos cirujanos en el mundo que podría realizar la cirugía que necesitaba Kylie.

En el próximo año y medio nuestra Kylie, con quien nos habíamos enamorado por completo, pasó por dos cirugías cardíacas importantes. Luego, en la primavera de 2017, ella entró en el paro cardíaco y terminó de nuevo en el hospital de niños de Boston. Afortunadamente, el médico de cateterismo cardíaco hizo un trabajo increíble reparando una fuga muy grande en su corazón. Acumulativamente hemos pasado más de dos meses en hospitales y asistimos a más citas médicas y sesiones de terapia de las que puedo contar. Aprendimos sus discapacidades de aprendizaje y la debilidad en su lado derecho se debían a un derrame cerebral que tuvo en China durante su primera cirugía. A través de todas sus penurias, ella continuó sonriendo y derritiendo nuestros corazones.

Cuando trajimos a Kylie a casa por primera vez, ella solo podía comunicarnos sus necesidades básicas como tener hambre o necesitar ir al baño, pero ella no podía comunicar cosas más profundas como porqué ella podría sentirse triste. Pronto descubrimos que no éramos los únicos que amábamos a Kylie. Había un niño pequeño especial en su vida a quien echaba de menos profundamente.

The Kauffman family having fun in Florida wearing their t-shirts from a Sparrow Fund fundraiser: (left to right) Lee, Cody, Shira, Kris, Kate, Mitch, and Kylie.

La familia Kauffman se divierte en Florida vistiendo sus camisetas de una recaudación de fondos de Sparrow Fund: (de izquierda a derecha) Lee, Cody, Shira, Kris, Kate, Mitch y Kylie.

“Hermanos” Reunidos

Mientras estaba en China, Kylie había vivido con una familia adoptiva dentro del orfanato que incluía a una “mama”, “bapa”, y a otro huérfano llamado Wesley. Después de adoptar a Kylie, Wesley fue adoptado por la familia Sparks, que tienen dos hijos biológicos y tres hijos adoptivos.

Cindy Sparks, la mamá para siempre de Wesley se enteró de nuestra familia a través de un enlace en Facebook. Ella reconoció a Kylie de las fotos que tenía de Wesley con su familia adoptiva en el orfanato y se puso en contacto con nosotros. Ella comparte la historia de Wesley.

Kylie and Wesley were inseparable.

Kylie y Wesley eran inseparables.

A tan solo cinco meses de edad, un niño asustado y cercano a la muerte fue encontrado abandonado en la esquina de dos caminos principales en Baoji y fue llevado a un orfanato. Cuando Wesley tenía un año, fue colocado en una familia adoptiva dentro del orfanato con la esperanza de que pudieran ayudar a cuidarlo hasta sanarse. Desde entonces hasta los cinco años, este pequeño pensó que su vida era normal, que tenía lo que todos los demás tenían. Esta “mamá” y “Baba”, hermanos, los muros del orfanato y otros huérfanos eran la única idea de familia que tenía.

Los padres adoptivos de Wesley eran muy conscientes de que no eran su familia para siempre y que no iban a proveer por él y cuidarlo por siempre. Cuando conocí a su madre adoptiva, las lágrimas cayeron. Ella luchó para dejarlo ir y me costó verlo todo. Tengo gran honor en mi corazón por lo que sus padres adoptivos le dieron.

El pequeño Wesley no estaba seguro de lo que le estaba sucediendo, pero confiaba ciegamente en las palabras de su familia adoptiva: “Ahora tienes cinco años, y eres lo suficientemente grande para ir a América.”

A framed photo of Wesley and Kylie (front, right) with their foster family in the orphanage.

Una foto enmarcada de Wesley y Kylie (frente, a la derecha) con su familia de crianza en el orfanato.

Tan pronto como conocimos a Wesley todos los instintos paternos dieron arranque, y sabíamos lo que teníamos que hacer: luchar por él, amarlo cuando se sentía como si su vida se destrozara, y permitir que los gritos desgarradores de corazón sacudían a su pequeño cuerpo y rompían nuestros corazones. Cuando el dolor le abrumó, le sostuvimos. Si tan solo pudiéramos decirle que su dolor era parte de una jornada que le conduciría a la paz y a la seguridad, una clase diferente y permanente.

Alrededor de un mes después de estar en la casa, Wesley aún estaba triste, así que pedimos que viniera un intérprete y que nos ayudara a comunicarnos con él. Cuando le mostramos una foto de él con su familia adoptiva [del orfanato], empezó a tratar de contarnos sobre la niña [Kylie] en la foto. (Kylie y Wesley estaban juntos en muchas de las fotos que teníamos del orfanato). Había tanto que él no había podido decirnos acerca de cuánto extrañaba a su familia adoptiva y acerca de Kylie que salió primero para estar con su familia para siempre y sin saber dónde estaba. De hecho, pensó que estaba en un país diferente.

Le mostramos fotos de Kylie con su nueva familia y señalamos en un mapa. Cuando se dio cuenta que estaba en el mismo país y sólo a un estado de nosotros, pidió de inmediato verla. Me acuerdo de él sonriendo, como si un trozo de su corazón se había sanado. Ella es el único eslabón físico a su pasado.

Wesley estaba eufórico cuando, en agosto de 2016, la familia de Kylie hizo el viaje de diez horas desde Pennsylvania hasta Ohio para pasar un fin de semana largo y para que los dos hermanos adoptivos pudieran reunirse. Nunca lo olvidaré. Que tesoro para él tener una amiga, alguien que entendía lo que era hacer una transición tan hermosamente dura.

La dulce Kylie es increíble, con una sonrisa que ilumina la habitación. Ella y Wesley eran inseparables – riéndose, jugando, nadando y comiendo juntos. Fue divertido ver que compartían muchos de los mismos rasgos de personalidad chistosos y traviesos. ¡Fue fácil amar a toda la familia de Kylie!

Nunca me di cuenta de la sanidad que fluiría hacia el corazón de Wesley sabiendo que su hermana adoptiva también estaba con su familia para siempre. Sentimos que cuando Wesley vio a Kylie con su familia – segura, salva, y amada – era parte del diseño perfecto de Dios. Wesley lucha con inseguridades a raíz del rechazo que se remonta hasta su abandono. Ver que Kylie tenía esa hermosa conexión confirmó en su corazón que no estaba solo.

Confío que los Kauffmans serán nuestros amigos de toda la vida. Cuando Kylie tuvo su cirugía cardíaca, Wesley oró todas las noches por su recuperación. Su nombre sigue siendo el primer nombre que dice cuando pido por peticiones de oración durante el tiempo devocional familiar. Las palabras parecen caer cortas cuando trato de expresar lo mucho que ha significado que Dios volviera a reunir a los dos.

Me trae lágrimas a los ojos recordar cómo Wesley ayudó automáticamente a Kylie dondequiera que se iban ese fin de semana que pasamos con los Sparks. Los dos se reconectaron al instante. Era obvio que él la había cuidado en el orfanato. Era precioso verlos y Kylie ahora habla de él a menudo. Los Sparks son una hermosa familia temerosa de Dios.

Este no era el viaje que hubiéramos escogido, pero es el único que Dios nos ha puesto. La obediencia a él no significa que la vida siempre sea fácil, pero hay belleza. 

Mamá Kauffman y yo a menudo hablamos de cómo sabemos que Dios tiene un gran plan para esta niñita. Hay una razón por la cual la trajo del otro lado del mundo para obtener la cirugía – y la familia – que necesitaba.

*Para aprender más acerca de la familia Sparks y su viaje de adopción, vaya a https://redthreadoflove.wordpress.com/

Sobre el Autor

Kris-Kauffman-webKris Kauffman y su esposo, Lee, viven en el condado de Lancaster, Pennsylvania. Ella ha hecho muchas cosas a lo largo de su carrera: Asistente dental, anfitriona de un alojamiento y desayuno, hasta gerente de oficina. Actualmente Kris es una ama de casa que Dios decidió “¡estirar y bendecir con cinco hijos!”

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